Fuga de información
Extracción de documentos, envíos no autorizados, copias a dispositivos externos o uso indebido de cuentas y repositorios.
Cuando una empresa detecta un incidente digital, el problema rara vez es solo técnico. Hay que preservar evidencia, entender qué ha pasado y decidir si conviene actuar laboral, mercantil o penalmente sin destruir la base probatoria por el camino.
Extracción de documentos, envíos no autorizados, copias a dispositivos externos o uso indebido de cuentas y repositorios.
Alteración de datos, accesos no permitidos, actividad encubierta o conflicto con empleados, socios o proveedores.
Necesidad de ordenar evidencia antes de acudir a despacho, comité disciplinario o procedimiento judicial.
No sustituimos a TI interno ni al despacho. El valor está en separar la investigación técnica de la reacción improvisada y producir una base de evidencia utilizable si el asunto escala.
Menos ruido, menos actuaciones que contaminan la prueba y más claridad para decidir si conviene sancionar, negociar, reclamar o simplemente documentar el incidente.
La prisa lleva a tocar demasiadas cosas a la vez y puede deteriorar la calidad probatoria del análisis posterior.
Una empresa puede intuir bien el problema, pero si no traduce esa intuición a evidencia ordenada, el caso se debilita.
Si TI y asesoría van por separado, es fácil perder tiempo o soportes importantes antes de decidir la vía adecuada.
No. Muchas intervenciones útiles ocurren antes, cuando la empresa necesita entender el incidente, preservar evidencia y decidir si debe reclamar, sancionar o negociar.
Sí. Es un formato habitual en investigaciones internas y litigios empresariales con componente digital.
Sí, siempre dentro del marco jurídico y técnico aplicable al caso concreto, y con foco en trazabilidad y utilidad probatoria.
Si existe incidente, acceso no autorizado o sospecha fundada, es mejor ordenar el caso al principio que reconstruirlo cuando ya hay huecos o soportes alterados.